El Líder Discipulador

Uno de los pilares fundamentales en el crecimiento de la obra, es la calidad de líderes que funcionan en la iglesia, el pastor en este sentido debe tener mucho cuidado en el momento de seleccionar a los líderes que trabajan al lado de él, para dirigir el buen y sano crecimiento (2 Ti. 2:2).

Los líderes son las personas que se encargan de todo aquello que se les encomienda hacer en la iglesia, y son responsables de hacer el trabajo como si fueran los pastores mismos. Es por eso que los líderes deben ser personas de un testimonio intachable, su fidelidad a Dios y la integridad de su vida son indispensables para el desarrollo de la obra, pues los ojos de los creyentes y no creyentes están fijos en ellos.

El Pastor como líder general de la iglesia deposita toda su confianza en los líderes discipuladores y estos deben corresponder con responsabilidad esa confianza depositado en ellos, por lo cual se espera del líder lo siguiente:

  • Características Personales del Líder Discipulador

    Ser persona de oración. La oración es básico para un liderazgo efectivo. Todos aquellos líderes que triunfan y han vencido en la vida espiritual, han sido personas que han estado cerca de Dios, hombres como Noé, Moisés, Josué, David, Daniel, Juan bautista, Pablo, Jesús mismo. Ellos fueron victoriosos, porque dependieron de Dios en todas las cosas. El apóstol Pablo insta a orar sin cesar. El líder de la iglesia de hoy se enfrenta a una serie de situaciones mientras desarrolla su ministerio y solamente con oración podrá superarlas.

    Tener un hogar ejemplar. Cuando el líder es casado (a) debe tener un hogar que refleja a Cristo, esto también juega un papel muy importante dentro de la efectividad de su liderazgo; como pareja, ambos deben compartir las aspiraciones espirituales y esforzarse para cumplirlas. Muchos líderes talentosos se han perdido y son ineficaces, porque una esposa o esposo incomprensible, no coopera en la visión que se tiene. El tener una familia integrada y creyente, será una base importante para la influencia que ejercerá sobre otros. La vida de un líder habla más fuerte que sus palabras.

    Tener un buen testimonio. El líder debe gozar de la confianza de la gente que le rodea, sean cristianas o no, su buen testimonio tiene que ser en todos los aspectos de su vida: En su trabajo, su vida social, su vecindario, sus acreedores o deudores.

    Tener buen carácter. Una de las claves de transferencia de enseñanza, es que un líder pase un buen tiempo con la persona que está discipulando, la madurez del líder en su relación con su discípulo será importante para reproducir en él la vida cristiana victoriosa. En las siguientes citas se mencionan en todo su dimensión, cuál debe ser el carácter ideal cristiano, para que pueda ayudar a otro. Tito 1:5; 1 Timoteo 3:1-7; 1 Pedro 5:1-3.

  • Responsabilidad

    El líder que desempeña una tarea de discipulado, tiene que cumplir ciertas responsabilidades que son propias del ministerio que está desempeñando y que son indispensables para el buen desarrollo de su labor discipuladora.

    Ser responsable en cumplir a cabalidad su trabajo. El éxito de la formación del hermano menor que estará bajo su cobertura, dependerá en gran parte de la confianza y ejemplo que él vea en su hermano mayor.

    Dirigir todas las sesiones que haga con su hermano menor, con el material que le proporciona la directiva de evangelismo de la iglesia local.

    Ocuparse de su hermano menor. Que asista a los cultos de la iglesia, reciba la doctrina correspondiente, y que asista a la escuela dominical con fidelidad.

    Recibir el adiestramiento respectivo, para poder discipular correctamente a su hermano menor.

    Reportar fielmente a la directiva local, del avance de su labor discipular con el hermano menor.

    Trabajar con armonía con sus compañeros de liderazgo, y acoplarse bien a la visión que se tiene con el programa de discipulación y conservación.

    Ser constante en su labor de hermano mayor, pues si no toma con formalidad este ministerio, no se logrará el objetivo deseado en la formación de buenos cristianos.

    El líder discipulador, debe ser responsable en todas las esferas donde la iglesia local se desempeña, pues nadie puede enseñar lo que no practica, tampoco nadie está capacitado para formar un carácter cristiano en otros, si el que lo está formando no lo tiene.

  • Lealtad y Fidelidad con la Iglesia

    Los líderes que son responsables de formar a otros, tienen que mostrar con el ejemplo de cómo se debe ser fiel y leal a la iglesia a donde pertenece. Un principio innegable en todos los ámbitos donde se educa a otros es que “se enseña más con lo que se hace que con lo que se dice”.

    El líder discipulador debe ser fiel y leal a su iglesia en relación a su asistencia; mostrar fidelidad en sus deberes en relación al sostenimiento de la obra; conocer todo el sistema de trabajo de su iglesia y estar compenetrado y comprometido con la visión de la misma; tener profunda convicción de los principios doctrinales de la iglesia; ser respetuoso y leal a su pastor y los demás líderes de la iglesia; trabajar en armonía con sus superiores y recibir asesoría de ellos; tener buen carácter y suficiente madurez espiritual y emocional, para que sea un elemento útil en el desarrollo integral de la iglesia local; nunca hacer algo que provoque confusión o división en la congregación; procurar ser una persona que contribuye siempre al buen desarrollo y armonía de la iglesia.

    Todas aquellas iglesias que han logrado éxito y crecimiento, se debe en parte, porque tienen líderes fieles, leales, que velan por el bienestar de la iglesia y se esfuerzan por sacarla adelante, y no escatiman esfuerzos y recursos para ver las almas convertidas consolidadas en una fe que dure toda la vida.

  • Relación con el Discípulo

    Los líderes que trabajan en el discipulado, son personas que además de sus cualidades personales. Llevan sobre sus hombros la responsabilidad de formar el carácter de otros. Esta responsabilidad debe estar motivada con el ejemplo que el líder debe proyectar hacia aquellos que él dirige.

    La relación con el discípulo. Es básico e importante que el líder establezca una buena relación con el hermano menor, pues de esta forma logrará conocer más a fondo los problemas, situaciones confusas o inquietudes que el hermano menor está cruzando.

    Su responsabilidad. Coordinar con el hermano menor, día, hora y lugar para recibir instrucciones; no debe de usar más de 45 minutos en cada lección; debe ser puntual para comenzar y terminar la sesión en el tiempo convenido; no faltar al compromiso convenido con su hermano menor.

    Evitar discusiones doctrinales. Los asuntos doctrinales deben ser tratados exclusivamente por el pastor de la congregación, y también, todas aquellas cosas relacionadas con formas de vestir, un tipo de negocio o trabajo no grato que tenga el nuevo convertido.

    No hacer comentarios negativos de la obra delante del hermano menor. En la obra hay momentos difíciles, y situaciones que no son muy agradables, sin embrago es contraproducente que un recién convertido se alimente de lo negativo durante su etapa de crecimiento.

    Ser prudente con el hermano menor de no “pedir favores”. Recuerde que el padre espiritual, está para servir y no para ser servido.

    Evitar llevar al hermano menor a reuniones o actividades ajenas a su iglesia, porque esto le dará un crecimiento distorsionado de sus deberes y responsabilidades para con su iglesia.

    La responsabilidad del líder. Entregar a su hermano menor, como todo un cristiano maduro y apto para tomar la responsabilidad de ser un discipulador.

    El padre espiritual del hermano menor debe estar consciente que el éxito de su labor discipuladora, dependerá en gran porcentaje en la confianza que logre entablar con su discípulo.

  • Conocimiento

    El líder discipulador que va a integrarse de lleno al trabajo de la iglesia local en esta visión de crecimiento u consolidación, deberá conocer a fondo la programación completa y la forma que se estará usando en este trabajo.

    Debe conocer:

  1. La justificación de este trabajo
  2. Los objetivos
  3. Las metas
  4. Las fases del trabajo
  5. Las diferentes actividades que se llevarán a cabo
  6. Los recursos con que se cuenta para la labor
  7. La organización para lograr los objetivos
  8. Conocer cómo funcionan las finanzas en este ministerio
  9. El sistema de control que se llevará a cabo para poder evaluar objetivos y metas y así, ver qué se está logrando. (la explicación de estos puntos están en el “Plan del Ministerio de Evangelismo Integral”).