Evangelismo

La integración de la Iglesia Nacional al evangelismo debe contar con los elementos básicos para su funcionamiento, que son: La oración, la llenura del Espíritu Santo y obediencia a la palabra.

  • La oración 

    La oración es el ofrecimiento de las emociones y deseos del alma a Dios, en el nombre y mediación del Señor Jesucristo (Jn. 17:2-37); es la comunicación del corazón con Dios mediante el auxilio del Espíritu Santo (Ro. 8:26,27); la oración es la verdadera vida del alma, sin ella no se puede vivir como cristiano, porque es la respiración del alma. Si no se ora, se produce la muerte espiritual, al igual que sucede con la respiración física.Por medio de la oración se intercede por las almas que necesitan saber de Jesucristo y ser salvos. Jesús en su oración decía: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,” Juan 17:20; así mismo Jesús ordenó orar para que Dios envíe obreros a su mies Mateo 9:38. Por tanto, uno de los elementos para que el evangelismo sea efectivo es la oración.

  •  La llenura del Espíritu Santo 

    Cuando el Espíritu Santo llena al creyente con su poder, lo faculta, habilita, capacita o autoriza para llevar a cabo una determinada acción, tal como cuando se predica la palabra o se evangeliza a una persona. El Señor Jesucristo dijo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8. El Espíritu Santo es el agente divino que convence al mundo de pecado. Fue el Espíritu Santo quien guio a Felipe a evangelizar al eunuco Hechos 8:29; y fue el Espíritu Santo quien envió a Pablo y Bernabé al campo misionero, es decir, los facultó a hacer obra misionera. Por tanto, el evangelismo solo puede ser efectivo al estar lleno del poder del Espíritu santo.

  •  Obediencia a la Palabra
    Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Juan 14:15. Uno de los grandes mandamientos de Dios, es ir y predicar el evangelio a toda criatura y enseñarles que guarden todas las cosas que Jesús ha mandado Marcos 16:15; Mateo 28:20. El Primero que fue obediente al mandato de Dios por amor a las almas, fue Jesús mismo, “y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” Filipenses 2:8. En el testimonio de la conversión de Pablo, dijo que no fue rebelde a la visión celestial, dando a entender que sí, fue obediente al llamado de Dios Hechos 26:19. Cuando los apóstoles fueron interrogados por predicar el evangelio, dijeron: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” Hechos 5:29.Todo verdadero creyente debe demostrar obedeciendo a la palabra, de ir y hablar del evangelio a las almas perdidas como los ejemplos ya descritos. En 1 Samuel 15:22, dice: “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios”. Un hombre quiso seguir a Jesús, pero le pidió que le permitiera enterrar antes a su padre. “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios” Lucas 9:60. La obediencia a Dios, es capaz de desligar al creyente de todo lo propio y hacer obra de evangelismo.